Una vitrina ordena una estancia por completo: lo que guardas queda a la vista, con luz y sin ruido visual. En Estanzza encontrarás vitrinas de madera maciza y cristal en mango, teca reciclada, mindi, acacia y otros materiales de máxima calidad, con acabados naturales, crema, blancos decapados y tonos oscuros.
¿Qué medidas debe tener un sillón individual para el salón?
Depende de lo que busques. Un sillón individual para el salón suele medir entre 70 y 100 cm de ancho, aunque existen butacas más estrechas, de unos 55 cm, pensadas para espacios ajustados. Como referencia, conviene dejar entre 60 y 80 cm libres por delante para poder pasar y sentarse con comodidad, y colocarlo respecto al sofá a una distancia que permita conversar sin levantar la voz. Si el sillón va a ser la pieza principal de la estancia, es mejor apostar por formatos de 90 cm o más; si solo acompaña al sofá, uno estrecho cumple sin recargar el espacio.
Vitrinas de madera y cristal: una forma sutil de dar orden a los espacios
Una vitrina resuelve dos cosas al mismo tiempo: guarda y muestra. Guarda la vajilla que solo sale los domingos, los libros que quieres tener cerca, las piezas que has ido reuniendo con los años. Y las muestra tras el cristal, protegidas del polvo, ordenadas, con la profundidad que da una puerta acristalada a una pared. Nuestras vitrinas nacen del equilibrio entre madera maciza y cristal, con la intención de acompañar al salón o al comedor durante años por lo que aportan. Presencia, orden, carácter. Porque cuando el material es honesto y está bien trabajado, el mueble se convierte en parte de la casa: se convierte en entorno.
Dónde colocar una vitrina en casa
En el comedor es donde la vitrina encuentra su sitio más natural: cerca de la mesa, con la cristalería y la vajilla al alcance. Los modelos con cuerpo bajo cerrado y cuerpo alto acristalado resuelven el doble uso, porque abajo desaparece lo que no quieres ver y arriba queda lo que sí.
En el salón funciona como pieza de fondo. Una vitrina de 210 o 230 cm de alto aprovecha la pared entera y aporta verticalidad a estancias de techo alto; las de 180 o 183 cm encajan mejor en pisos de altura estándar, donde una pieza más baja respira. Los acabados crema y blanco decapado aligeran salones con poca luz natural, y los tonos madera aportan calidez a espacios muy claros.
En el recibidor y en despachos, las vitrinas estrechas de 90 a 100 cm de ancho ordenan sin invadir el paso. Y en dormitorios amplios, una vitrina de fondo reducido sustituye a una cómoda cuando quieres ver lo que guardas.
Maderas macizas, cristal y acabados artesanales
El material es el punto de partida de todo lo que diseñamos. La madera de mango, de veta marcada y tono cálido, es la más presente en esta colección: densa, estable y con un dibujo que no se repite en dos tablas. La teca reciclada llega con la vida ya vivida —nudos, tonos desiguales, marcas del uso anterior— y convierte cada vitrina en una pieza distinta. El mindi aporta un color claro y uniforme, ideal para acabados naturales. La acacia suma dureza y un veteado contrastado.
En algunos modelos combinamos madera maciza en estructura y puertas con MDF en trasera y cajones, que ofrece superficies continuas y estables donde la línea manda sobre la textura. El cristal de las puertas deja pasar la luz y multiplica la sensación de amplitud en estancias pequeñas.
Los acabados son parte del diseño: el natural, que respeta el color de la madera; el decapado, que rebaja el tono y deja ver la veta por debajo, con ese aire de mueble heredado; el crema y los blancos, que iluminan; y los tallados a mano, con relieve trabajado en el marco de las puertas. Cada veta es única y cada acabado se revisa antes de salir del taller.
Medidas y decoración: cómo elegir el tamaño de tu vitrina y cómo combinarla
El ancho manda sobre lo demás. Entre 90 y 100 cm tienes una vitrina de dos puertas que cabe en casi cualquier hueco. De 120 a 140 cm entras en pieza principal de pared. Y a partir de 150 cm hablamos de un mueble que define la estancia, con cuerpo bajo de cajones y puertas.
El fondo va de 40 a 55 cm. Los fondos de 40 a 45 cm son suficientes para vajilla, cristalería y libros, y dejan pasillo libre en comedores ajustados. Los de 50 a 55 cm admiten piezas grandes, soperas y fuentes. En altura, mide antes de decidir: una vitrina de 230 cm necesita techos de 250 cm o más para no comerse el aire de la habitación, y conviene comprobar el hueco de la escalera o del ascensor si vives en piso alto.
Una vitrina rara vez llega sola. En el comedor pide una mesa del mismo registro de madera y unas sillas que no compitan con ella: si la vitrina es tallada o decapada, la mesa mejor lisa. En el salón conviene medir la distancia con el resto del mobiliario, para que el mueble de televisión y la vitrina no queden enfrentados en la misma pared. La iluminación es lo que termina de colocarla. Una lámpara cálida cerca del cristal marca las profundidades y saca el brillo de la cristalería; una tira de luz dentro del cuerpo alto convierte la vitrina en el punto de luz de la estancia al caer el día. Y si mezclas maderas, deja que una domine y las otras acompañen.
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